
Los árbitros son los verdaderos engañados en el arte de engañar. Ellos sancionan sin posibilidad de marcha atrás, pero precisamente es esto lo que Stern pretende evitar. La mejor liga del mundo quiere poner coto -a partir del 30 de octubre- al engaño, a esas faltas simuladas que convierte el nada en un hombre muerto. Se acabó. El que siga por ese camino tendrá su castigo. Un castigo que no será inmediato. El partido terminará y un ‘comité arbitral’ revisará la jugada tal y como permite el juego en el siglo XXI, con cámaras que son testigo de todo lo que ocurre en la pista. El teatrero quedará retratado y será castigado con dureza. Sanción económica, deportiva y una cruz que la NBA airará con toda su fuerza en todos los canales de comunicación. Basta ya. Que lo veamos.

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