MIAMI (AFP) - Como los enamorados indecisos, y jugando al "me quiere o no me quiere", LeBron James deshojó finalmente la margarita para decidir su futuro en la NBA, y el último pétalo le salió con el nombre del Miami Heat, donde jugará al menos por las próximas tres temporadas.
"Después de pensarlo mucho, y consultarlo con mi familia, me decido por ir a South Beach, para unirme al Miami Heat la próxima temporada", dijo James el jueves ante las cámaras de un canal de televisión, en una transmisión nacional que alcanzó altos índices de audiencia.
El anuncio mismo fue toda una maniobra publicitaria, con espacio reservado y numerosos comerciales, indicativo de que pese a ser un Rey sin corona, que aún no ha ganado un campeonato de la NBA, James es uno de los productos más vendibles en la mercadotecnia mundial.
El jugador, de 25 años, era la joya más importante de un mercado de agentes libres que este verano explotó con valiosos jugadores como sus futuros compañeros en el Heat, Dwayne Wade y Chris Bosh, que a mediados de semana había fichado con el equipo miamense, proveniente de los Toronto Raptors.
"Es un gran privilegio poder jugar junto a Dwayne y Chris y el resto de los muchachos del Heat, y de luchar todos juntos para darle un título a la ciudad de Miami", añadió James, quien abandonar a los Cleveland Cavaliers, luego de 7 temporadas en las que no pudo conseguir llegar a una final de la NBA.
Con tal de jugar juntos, el trío caliente aceptó recibir menos dinero del que hubieran podido ganar con otros equipos.
"Esta es la mejor oportunidad para ganar, y ganar es lo más importante para mí", subrayó James. "No estoy haciendo el máximo negocio. El mejor negocio para mí hubiera sido quedarme en Cleveland y tener (un contrato) seis años y 120 millones de dólares".
Empero, lo cierto es que James está apostando a futuras ganancias, pues lo que pierde ahora en salario se vería compensado con los ingresos por publicidad si logra su sueño de conseguir un anillo de campeón.
Mientras en Miami los aficionados al baloncesto rien de alegría y agotan las entradas de boletos para la campaña 2010-2011, en Cleveland los ex fanáticos del 'King' James queman sus camisetas número 23, apedrean sus vallas publicitarias y rompen los souvenirs sobre su persona.
Hasta el dueño de los Cavaliers, Dan Gilbert, le echó leña al fuego al calificar al ex astro de su franquicia de "egoísta" y traicionero.
Gilbert dijo que no podía creer que uno de los hijos nativos de Cleveland desprecie a su ciudad natal, y calificó como "una exhibición vergonzosa de egoísmo la traición de uno de nuestro propio equipo".
Tras dar a conocer su 'Decisión', la policía de Cleveland puso bajo custodia la casa de 10.500 metros cuadrados que tiene James a 32 kilómetros de la ciudad.
Lo que molesta a los aficionados y a la gerencia de los Cavs es que LeBron les haya humillado públicamente al anunciar su nuevo destino en un show publicitario, algo que no había hecho nadie antes.
Además, según estudios de la Cámara de Comercio de Cleveland, la ciudad perderá ganancias anuales por alrededor de 150 millones de dólares, generados por el 'producto' LeBron James.
Por lo pronto, Miami está de fiesta, pero la pregunta que muchos se hacen es si tres 'superegos' de ese calibre harían buena química para llevar adelante el sueño de ganar un campeonato.
LeBron era líder natural en los Cavs, Bosh también tenía la batuta en Toronto Raptors, y Wade es referente indiscutible del Heat. ¿Quién será el capitán de esta nave de tres palos?.

