Por Stephen A. Smith
ESPNLosAngeles.com
Pero si el interés de los Lakers está donde debería estar -- en los Lakers
-- y el futuro es lo que realmente importa, deberían valerse de todas
las tácticas y agotar todas las maniobras posibles para evitar que su
superestrella y futuro miembro del Salón de la Fama juegue algo más que
un evento ocasional en la liga de verano.
Independientemente de los sentimientos de Bryant.
Ninguno de nosotros debe prestar atención a las afirmaciones de Bryant de que no ha hablado con el equipo turco Besiktas en semanas. No debería importarnos si habló con el equipo o no, ya sea por teléfono, correo electrónico o telepatía.
Lo que importa es la proclamación de Bryant de que "jugaría en cualquier lado". Su certificado de nacimiento está mucho más cerca de los 40 años que de los 20. Más importante aún, los Lakers no han encontrado la manera de filtrar una respuesta "esto de ninguna manera va a suceder bajo nuestra supervisión" para una estrella con 15 temporadas en la liga y $83.5 millones pendientes en su contrato cuando termine el paro.
Ya basta de tonterías.
Esto no tiene tanto que ver con la posibilidad de que Bryant juegue en Turquía. Lo más probable es que eso no vaya a suceder. El equipo turco no tiene el dinero necesario para contratar a Bryant y no juega en una liga acorde a su estatura. Ni siquiera mencionaremos el hecho de que aunque los equipos europeos lograran llevar a 50 de los mejores jugadores de la NBA a sus ligas, aún tendrían que soltar $200 millones -- en medio de las negociaciones colectivas por $4.3 mil millones en ingresos anuales.
¿Me siguen?
Lo que debe preocuparnos es la falta de oído de Bryant para el Padre Tiempo. Parece creer que puede desafiar las probabilidades que nunca han sido desafiadas. Parece ser ajeno a la realidad de que LeBron James y Dwyane Wade no se irán a ningún lado... ni tampoco Derrick Rose o Kevin Durant. Y los nuevos campeones, los Dallas Mavericks, han cimentado su presencia de tal manera que hará falta mucho más que la bravuconería y el retraimiento de Bryant para volver a poner a los Lakers en la esfera de campeonato.
"Sólo estoy esperando que suene el teléfono. Aquí está", dijo Bryant el domingo sobre los reportes de las posibilidades de jugar en el exterior. "Jugaré en cualquier lado".
Bryant lo dijo con una sonrisa cuando nada de esto es gracioso. Lo dijo a causa de un paro que los propietarios y los jugadores deberían resolver antes de que se pierda un partido de temporada regular. Al parecer hizo eco de estas palabras sin pensar en la organización de los Lakers, que no necesita que su mayor figura esté considerando acumular desgaste en su cuerpo en un momento de su carrera en el que las excesivas actividades extracurriculares deben evitarse a toda costa.
En 15 temporadas, Bryant ha acumulado 40,145 minutos. Ha sumado 8,165 minutos adicionales en las postemporadas. Y luego, claro, están los 1,103 partidos de temporada regular que ha jugado, además de los 208 juegos de playoffs.
Suma todo eso, y ya tienes 2.5 campañas más en su carrera de 15 años, con unos 3,000 minutos por temporada. Sólo Dios sabe cuántos kilómetros ha recorrido su cuerpo, a juzgar por los 21,370 lanzamientos que ha intentado en temporada regular, más otros 4,198 en los playoffs.
"Es uno de los grandes jugadores en la historia de nuestro deporte", me dijo recientemente el director general de USA Basketball, Jerry Colangelo. "Es uno de los más grandes jugadores, competidores, profesionales... lo que sea. Kobe personifica tantas cosas maravillosas sobre el deporte del básquetbol que resulta difícil ponerlo en palabras".
Y nosotros sabemos todo esto.
Pero también sabemos que a Kobe no le importa mucho lo que piensan los demás. No cuando se trata de su juego y, sobre todo, de sus intereses. Así que depende de los Lakers proteger lo suyo. Y si Bryant debe ser usado como ejemplo, que así sea.
Los Lakers no tienen influencia en términos legales porque, como me explicó un directivo de la liga respecto del hecho que Kobe esté considerando la posibilidad de jugar afuera, "FIBA es la responsable de hacer cumplir los contratos en todo el mundo. Saben que sería una violación que otra liga de la FIBA intente fichar a un jugador que ya está bajo contrato. Pero también saben que los jugadores de la NBA son libres de jugar adonde quieran durante un bloqueo, pero deben cumplir con sus contratos [de NBA] una vez que termine el paro".
En otras palabras, Kobe puede jugar en el extranjero si eso es lo que desea.
Pero esto es lo que los Lakers pueden hacer: Pueden recordarle a Kobe que si se lastima, su salario de $83.5 millones podría ser renegociado -- o hasta anulado por completo.
Pueden pasar videos de la barrida de los Lakers por los Mavs, de Kobe luciendo agotado, y luego preguntar:
"¿No crees que te vendría bien un descanso extra?"
Pueden recordarle sus minutos, sus partidos, y jugadores como Pau Gasol, Andrew Bynum, Lamar Odom y Metta World Peace (no puedo creer que acabo de escribir eso), además de la realidad de que no hay mucha ayuda en el horizonte con la poca flexibilidad que tienen los Lakers para moverse bajo el tope salarial. Pueden repetirle la pregunta sobre el descanso una y otra vez.
No cabe duda de que Bryant se sentiría muy irritado por tal presentación, y con la sensación de que los Lakers están llenos de rabia por el mero hecho de sacarle el tema. Sobre todo desde que contrataron a un nuevo entrenador, Mike Brown, sin siquiera pedirle su opinión.
Pero al final, los negocios son los negocios. En este caso, el interés de los Lakers tiene prioridad.
Y si hay alguien que puede comprenderlo, es Bryant.
No llegó a ser lo que es por ser estúpido.
ESPNLosAngeles.com
El astro de los Lakers recibió múltiples propuestas para jugar en el exterior Si el interés de Los Angeles Lakers
se basa en la nostalgia, la deferencia y una deuda de gratitud por las
contribuciones a su ilustre historia, entonces deberían darle a Kobe Bryant un abrazo, desearle lo mejor y decirle simplemente "por favor ten cuidado" en el extranjero.
Independientemente de los sentimientos de Bryant.
Ninguno de nosotros debe prestar atención a las afirmaciones de Bryant de que no ha hablado con el equipo turco Besiktas en semanas. No debería importarnos si habló con el equipo o no, ya sea por teléfono, correo electrónico o telepatía.
Lo que importa es la proclamación de Bryant de que "jugaría en cualquier lado". Su certificado de nacimiento está mucho más cerca de los 40 años que de los 20. Más importante aún, los Lakers no han encontrado la manera de filtrar una respuesta "esto de ninguna manera va a suceder bajo nuestra supervisión" para una estrella con 15 temporadas en la liga y $83.5 millones pendientes en su contrato cuando termine el paro.
Ya basta de tonterías.
Esto no tiene tanto que ver con la posibilidad de que Bryant juegue en Turquía. Lo más probable es que eso no vaya a suceder. El equipo turco no tiene el dinero necesario para contratar a Bryant y no juega en una liga acorde a su estatura. Ni siquiera mencionaremos el hecho de que aunque los equipos europeos lograran llevar a 50 de los mejores jugadores de la NBA a sus ligas, aún tendrían que soltar $200 millones -- en medio de las negociaciones colectivas por $4.3 mil millones en ingresos anuales.
¿Me siguen?
Lo que debe preocuparnos es la falta de oído de Bryant para el Padre Tiempo. Parece creer que puede desafiar las probabilidades que nunca han sido desafiadas. Parece ser ajeno a la realidad de que LeBron James y Dwyane Wade no se irán a ningún lado... ni tampoco Derrick Rose o Kevin Durant. Y los nuevos campeones, los Dallas Mavericks, han cimentado su presencia de tal manera que hará falta mucho más que la bravuconería y el retraimiento de Bryant para volver a poner a los Lakers en la esfera de campeonato.
"Sólo estoy esperando que suene el teléfono. Aquí está", dijo Bryant el domingo sobre los reportes de las posibilidades de jugar en el exterior. "Jugaré en cualquier lado".
Bryant lo dijo con una sonrisa cuando nada de esto es gracioso. Lo dijo a causa de un paro que los propietarios y los jugadores deberían resolver antes de que se pierda un partido de temporada regular. Al parecer hizo eco de estas palabras sin pensar en la organización de los Lakers, que no necesita que su mayor figura esté considerando acumular desgaste en su cuerpo en un momento de su carrera en el que las excesivas actividades extracurriculares deben evitarse a toda costa.
En 15 temporadas, Bryant ha acumulado 40,145 minutos. Ha sumado 8,165 minutos adicionales en las postemporadas. Y luego, claro, están los 1,103 partidos de temporada regular que ha jugado, además de los 208 juegos de playoffs.
Suma todo eso, y ya tienes 2.5 campañas más en su carrera de 15 años, con unos 3,000 minutos por temporada. Sólo Dios sabe cuántos kilómetros ha recorrido su cuerpo, a juzgar por los 21,370 lanzamientos que ha intentado en temporada regular, más otros 4,198 en los playoffs.
"Es uno de los grandes jugadores en la historia de nuestro deporte", me dijo recientemente el director general de USA Basketball, Jerry Colangelo. "Es uno de los más grandes jugadores, competidores, profesionales... lo que sea. Kobe personifica tantas cosas maravillosas sobre el deporte del básquetbol que resulta difícil ponerlo en palabras".
Y nosotros sabemos todo esto.
Pero también sabemos que a Kobe no le importa mucho lo que piensan los demás. No cuando se trata de su juego y, sobre todo, de sus intereses. Así que depende de los Lakers proteger lo suyo. Y si Bryant debe ser usado como ejemplo, que así sea.
Los Lakers no tienen influencia en términos legales porque, como me explicó un directivo de la liga respecto del hecho que Kobe esté considerando la posibilidad de jugar afuera, "FIBA es la responsable de hacer cumplir los contratos en todo el mundo. Saben que sería una violación que otra liga de la FIBA intente fichar a un jugador que ya está bajo contrato. Pero también saben que los jugadores de la NBA son libres de jugar adonde quieran durante un bloqueo, pero deben cumplir con sus contratos [de NBA] una vez que termine el paro".
En otras palabras, Kobe puede jugar en el extranjero si eso es lo que desea.
Pero esto es lo que los Lakers pueden hacer: Pueden recordarle a Kobe que si se lastima, su salario de $83.5 millones podría ser renegociado -- o hasta anulado por completo.
Pueden pasar videos de la barrida de los Lakers por los Mavs, de Kobe luciendo agotado, y luego preguntar:
"¿No crees que te vendría bien un descanso extra?"
Pueden recordarle sus minutos, sus partidos, y jugadores como Pau Gasol, Andrew Bynum, Lamar Odom y Metta World Peace (no puedo creer que acabo de escribir eso), además de la realidad de que no hay mucha ayuda en el horizonte con la poca flexibilidad que tienen los Lakers para moverse bajo el tope salarial. Pueden repetirle la pregunta sobre el descanso una y otra vez.
No cabe duda de que Bryant se sentiría muy irritado por tal presentación, y con la sensación de que los Lakers están llenos de rabia por el mero hecho de sacarle el tema. Sobre todo desde que contrataron a un nuevo entrenador, Mike Brown, sin siquiera pedirle su opinión.
Pero al final, los negocios son los negocios. En este caso, el interés de los Lakers tiene prioridad.
Y si hay alguien que puede comprenderlo, es Bryant.
No llegó a ser lo que es por ser estúpido.

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